La Comisión Europea mantiene su objetivo de reducción del 90 % de los gases de efecto invernadero para 2040 

La Comisión Europea ha presentado el 2 de julio su propuesta de reducción de emisiones para 2040: una disminución del 90 % de las emisiones netas de gases de efecto invernadero respecto a los niveles de 1990. Esta meta, que sirve de puente entre los objetivos fijados para 2030 y la neutralidad climática en 2050, llega tras meses de retrasos y negociaciones internas. Aunque mantiene la ambición climática en términos numéricos, el nuevo paquete legislativo introduce mecanismos de flexibilidad.

Una de las principales novedades es la posibilidad de que los Estados miembros recurran, a partir de 2036, a créditos internacionales de carbono. Esta medida permitiría compensar parte de las emisiones mediante inversiones en proyectos climáticos en países en desarrollo, con un límite máximo del 3 % de las emisiones de referencia. La Comisión insiste en que estos créditos deberán ser “verificables y certificables”, buscando evitar el doble cómputo y garantizar su integridad ambiental.

Además, el paquete introduce la opción de utilizar absorciones de carbono —naturales e industriales— dentro de la UE para compensar las emisiones residuales, sobre todo en sectores de difícil descarbonización como el transporte pesado o la industria intensiva en energía. Esta medida se verá respaldada por incentivos en la futura revisión del sistema de comercio de emisiones de la UE (EU ETS), prevista para 2026.

A esto se suma una mayor flexibilidad intersectorial: los Estados podrán compensar una menor reducción en sectores como la agricultura o el transporte, aumentando los esfuerzos en otros ámbitos. La Comisión defiende que estas medidas otorgan realismo y pragmatismo al cumplimiento del objetivo, aunque algunas ONG advierten que podrían diluir la acción climática y convertir las metas en una contabilidad creativa más que en reducciones reales.

La propuesta debe ser negociada con el Parlamento Europeo y los Gobiernos de los 27 Estados miembros. Países como Francia, Polonia o Italia ya han mostrado su escepticismo ante un objetivo que consideran demasiado exigente.

La propuesta se basa en una evaluación de impacto exhaustiva y en el asesoramiento del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático y del Consejo Científico Consultivo Europeo sobre Cambio Climático. La adopción se produce tras intensas consultas con los Estados miembros, el Parlamento Europeo, las partes interesadas, la sociedad civil y los ciudadanos, tras la presentación de la recomendación sobre el objetivo de reducción de emisiones para 2040 por parte de la Comisión en febrero de 2024.

Sobre la base de estas consultas, la propuesta establece un procedimiento diferente respecto al pasado para alcanzar el objetivo de 2040. Un elemento central son las flexibilidades que la Comisión tendrá en cuenta a la hora de diseñar los futuros instrumentos legislativos para alcanzar este objetivo climático para 2040, entre las que se incluyen un papel limitado para los créditos internacionales de alta calidad a partir de 2036, el uso de absorciones permanentes de carbono nacionales en el Régimen de comercio de derechos de emisión de la UE (RCDE UE) y una mayor flexibilidad en todos los sectores para ayudar a alcanzar los objetivos de manera rentable y socialmente justa.

La propuesta de la comisión puede descargarse en el siguiente enlace.

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